Amor, como podría explicarte hoy que…
Vuelvo a empezar.
Repito.
Amor, no soy la piensas que era. Ni la que ves ni la que será.
Tampoco.
…Amor poner un límite no es ponérselo a otro es ponértelo a ti.
No era así.
Respiro
Retomo.
El mayor acto de amor que puedes hacer por la persona que más amas en el mundo es amarte a ti mismo y priorizarte y cuidarte y…
Tampoco.
Empiezo sencillamente con un:
Soy.
Sencillamente
Conscientemente
Sabiamente.
Pero no.
No soy la que habla, la que piensa, la que calla o conversa. La que miente la que siente o la que juzga fríamente. No soy cuerpo no soy mente no soy voz ni lenta ni urgente. No soy sabia ni demente ni pasado soy presente que respira se inspira que se expande y se imagina que soy cualquiera de mis opciones sin tener en cuanta opiniones de un juicio que está en mi cabeza que nunca me embriaga la pereza de juzgar cada paso que doy.
Soy.
Soy observador, no personaje. Qué digo observador. Soy la observación de este paisaje. Soy más allá del jugador que decide. Soy la conciencia que lo observa y permite. Soy creación en movimiento. Soy presencia soy aumento unidad e universo. Soy canal para este verso que no sé quién ahora escribe porque no soy yo.
Quién prohíbe
Quién impide.
Quien expande, ama y elije
Tener la responsabilidad de jugar a ganar en esta vida. A morir y a renacer desde el primer día. A amar. A amar de verdad y no como en el cine. A amar dando sin esperar recibir, a amarte a ti así, amando sin correspondencia sin prisas y con presencia a amar por el mero hecho de amar cada centímetro de la piel tuya, amar a tu ego, tus diablos y tus locuras. Y amar al prójimo asi, después de amarte a ti mismo. Amar como prueba de psiloxismo, amar 540 y más, amar justo debajo de la paz. Después del abismo. Amar Hawkinianamente y amar la oscuridad, el miedo, la culpa y atravesarlos lentamente para entregarte al amor hasta la muerte rindiéndote en su absoluto como mayor gesto de amor. Amar el perdón. Amar el deseo. El coraje la ira el miedo. Amar todo aquel que no sabe amar y lastima primero. Amar. Sencillamente. Como un sabio. Como un viejo. Como un niño. Como un viudo. Como un soltero. Amar desde las entrañas mismas del amor donde se forja el hierro de los amantes incondicionales y sinceros. Amar como amor primero, como podría yo explicarte que… no soy lo que piensas que era ni la que ves ni seré. Porque todo es un argumento que he construido en mi cabeza para darle sentido a todo esto que no tiene ni cabeza ni pies, pero es mi verdad absoluta, por la que, por siempre, moriré.

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