miércoles, 1 de junio de 2011

Cuando se evidencia una demencia…, Fornells II, y aquellos viajes que hicimos a los que nunca vendrás conmigo.

Del único lugar del que nadie me puede expugnar, es de mi mente. Y allí decido que se pasee y recree a sus anchas, quien yo, y muy estudiosamente, decido que se pasee. Nunca sabrás los lugares, por lo tanto, a los que viajas conmigo. Al fin y al cabo, todas esas historias distan muy poco de la verdad. Puesto que dime tu, que es lo realmente cierto en cualquier tipo de historia.

Te pienso. Y moriría por una verdad de tal calibre.

Te llevo allá adonde voy. Y eso también, también es un hecho irrefutable "a la práctica de la prueba me remito, Señoría". Y si la prueba solo habita en mi mente, pues que me abran de par en par el cráneo, y encuentren en mi cerebelo chico, tu nítida imagen, junto a mil y una circunstancias, como nuestros amores, conversaciones, el número indeterminado de nuestras noches… y tus maneras de amarme, que nunca , bien digo nunca, desvelaré...








Sonrío a Fornells ...

Hace un buen rato que me siente, y que también me sonríe.

Si, yo también te echaba de menos... Mi Fornells... ... ... Por cierto... ... ... Tienes abierto el Hostal la Palma??? Se me antoja un café...

Recuerdo el día que aterrizamos y me dijiste que amabas a las vacas, que las venerabas... En esa época no hacia tanto tiempo que nos conocíamos. Y muchas facetas de tener a una persona desconocida enfrente, se deben suplir, con la mente abierta de adentrarse en su mundo, por muy excéntricas que parezcan sus intimidades. Por eso, cuando tu tono serio dio la explicación de que como yo te amaba a ti, también las debía amar a ellas, y como prueba de ello, cada vez que viera yo una por ahí, así lo debía expresar, dándote un beso, me pareció normal, y te sonreí. Beso por vaca. El trato era fácil. Y la tarea que me habías encomendado, deliciosa. Recuerdo que casi nos comemos una valla, tu conduciendo, por algunos de los caminitos deliciosos que existen por aquí. El resultado fue que pasamos por campos y campos repletos de vacas. Y yo, para colmo de tu ego alagado, me tiraba literalmente a tu cuello para cumplir con mi promesa, convirtiéndote en mi religión, y tus palabras en el primer mandamiento. Mi complicación era tener tiempo de contarlas, cumplir con la leyenda personal por la que había nacido, y darte tantos besos como vacas, sin dejarme ninguno en el interior de las mejillas, como hacen las ardillas con las nueces, o la mayoría de los españoles con las uvas en navidad. Tenías la carita repleta de mis besos. Tú, lejos de reírte a carcajadas, me mirabas de reojo y sonreirás con media mueca. Yo no sabía el número de vacas con las que me esperaba cruzar. Tu las tenias tan y tan contadas... Nunca me canso de recordar tu rostro, serio, imperturbable, que rociaban mis besos, mientras conducías, mientras conducía, mientras conducías.... Y mientras, abusando de mi desorientación, dabas vueltas en redondo.

lunes, 23 de mayo de 2011

Sonrisa Duchenne

Cádiz… En realidad es Caños, en Caños de Meca…

Estamos. Mi alma y yo.

Yo, sumida en una infructuosa búsqueda de mi alma. Mi alma, refugiada en algún inexplorable lugar de mi interior.

Es, a ojos de terceros, imperceptible el aletear del estornino negro que sale de tu pecho a picotear mi corazón… Lo ha tomado como la más tierna de las frutas y se recrea sin reparar en mi agonía.

Se que no eres responsable de aquello que sale de tu pecho de forma tan impulsiva. Tampoco lo eras cuando eso que salía de tu pecho provocaba una sonrisa Duchenne en mi interior.

Algún embrujo del Dios de la supervivencia, me hace andar, de forma instintiva, y pasear por el parque Natural de la Breña con ese dolor tan intenso. Mi alma se encuentra en cualquier otro rincón al que hoy no tengo acceso. Me pierdo en mi interior, intentando encontrar algún resquicio, huella, vestigio de su ubicación.

Dando plantón a las coordenadas mundanas, se ha ido a llorar todas las lágrimas que yo no se expresar. En algún lar en el que tus dije siguen dorándose al sol de primavera. En algún lugar en el que siento una y otra vez, el raro privilegio de morir en tus brazos. Un lugar inundado de nuncas repetidos mil veces.

Este paisaje de inmenso mar, tan distinto al de mi isla, me extasía.

Ni rastro de esa parte de mí.

Ni atisbo de esa interna sonrisa.

Ando y vislumbro una torre. Me hace feliz. Y pienso en mi simpleza. Cualquier lugar con un faro, una torre, y un bonito paseo para llegar a ambos, me puede colmar de felicidad. Ahora que todo carece de sentido, cuando he vivido por y para ti, procuro no olvidarme de mí. Y empezando desde el principio de los principios me transformo en alguien tremendamente simple.

Me pierdo buscando becerros. Los quiero fotografiar.

Me detengo delante de uno de esos paneles explicativos que, ahora entiendo, han colocado para nosotras (es decir, para mi alma desaparecida, y para mi otra que lucha por persistir, aun en búsquedas intangibles…)

Leo.

Lo que leo, reza así:

“Y como en las marismas de Barbate, ellas también, erosionan tu base. Con sus risas. Con sus besos. Con sus miradas. Con sus palabras. Con sus silencios, que interpretas a tu antojo, hacia los mas bellos sueños. Y con su amor de mentira… que un día creiste redentor. Y te dejan sin principios. Sin valores. Ahora en esas mareas bajas, la plataforma de su abrasión deja al descubierto tu pecho raso, que da cobijo a numerosas algas e invertebrados ofreciendo un importante nicho ecológico a la biodiversidad marina… Todo lo anterior, mas el efecto de socavamiento inferior, provoca posteriormente el derrumbamiento de la parte superior del frente (olvidan poner que este derrumbamiento mata sin piedad las algas e invertebrados a los que mi impío pecho sin ti, había dado cobijo…). En un proceso continuo que hace retroceder la pared rocosa.”

Efectivamente, es de esta forma, inevitable que creas este acantilado en mi pecho que empieza a parecerse al acantilado de tu pecho. Los pliegues de mi alma que pudieran dar equivocas señales a las más inocentes especies, de ideal cobijo, son traicioneros. Pues se va derrumbando, retrocediendo mi interior. Me haces retroceder. Me haces convertirme en abismo, en precipicio, en acantilado.

Alguno de esos derrumbes, se llevará el aletear de tu estornino negro. Otros, todas las arrugas de mi mirada de esa sonrisa interior.

Puede que arrebatándome coraza a coraza, dejándome sin base, sin principios, y volviéndome una y otra vez a desplomar, estés tejiendo con tu infinita sutileza aquel terreno perfecto, preciso y al detalle de lo que te supondrá, con el más fino deleite, el pasaje idóneo para la mayor de tus escaladas. Para la mejor.

Para un imposible…

Un 9c+,… un 10…

O puede que, sencillamente, no.

lunes, 28 de febrero de 2011

Ma vie...


Ma vie, j'en ai vu des amants,
Ma vie, l'amour... ça fout le camp,
Je sais... On dit que ça revient,
Ma vie, mais c'est long le chemin.

Ma vie, j'en ai lu des toujours,
Ma vie, j'en ai vu de beaux jours,
Je sais... Et j'y reviens toujours,
Ma vie, je crois trop en l'amour.

Alain Barrière.


lunes, 20 de septiembre de 2010

Camaleonicamente hablando...

Estoy en Fornells. Llueve. Perder tu amor debería de ser una tragedia parecida al Ébola o a la peste. Me influencian las palabras de Aída Argüelles, pero es que en la cantidad de líneas que leo, te busco a ti.

Me encanta que llueva en Fornells. La gente corre y ríe. Amo esta silla en la que me acabo de sentar. La amo como hace tiempo que no amo nada en la vida… Tengo ganas de besarla y explicarle lo feliz que estoy. Amo lo que veo. Y amo este restaurante sin pinta de llamarse como me dijiste, El Pescador.

-¿Aquí tienen caldereta de langosta fresca para cenar esta noche?
-…
- ¿Es que necesito que sea fresca, sabe… seguro que es fresca, no congelada, no?
-…

Amarte es como amar a un volcán. Me quemo. Me quemas. Me abrasas. Es imposible que me duerma tranquila en tu cráter. Me he despertado con una pelea. Una pelea y un taladro. Siempre me duele la espalda cuando no duermo en mi cama. También he soñado en un bebé que se convertía en papel. Pero luego se me olvida, y siempre digo que nunca me duele nada. Iba a correr. Tenía toda la ropa puesta, incluidas las zapas y la música… cuando he decidido que no me apetecía correr. No por la mañana. Lo que realmente me apetecía por la mañana era desayunar un bocata. Desayuno un bocata todos los días de mi vida, porque antes era algo que solo hacia de vacaciones. Algo que solo hacía en vacaciones y que sin embargo me hace entupidamente feliz, así que un buen día decidí que no voy a ceñir mi felicidad a las vacaciones. Y desde ese día lleno mis días de “no vacaciones” con detalles que hago “de vacaciones”. Y uno de esos es explayarme ante un bocata como si no tuviera prisa alguna. Como si se hubiera detenido el tiempo. Entonces apago el reloj de mi teléfono. Apago mi teléfono. Apago la radio, Apago mi coche. Apago mi despacho. Apago el bar. Apago la ciudad. Apago la isla. Apago mi mundo. Apago mis ojos. Apago mi insaciable apetito sexual. Apago mi vida. Apago el tiempo. Y solo soy para ese bocata. Para ese bocata y para un café. Cuanta felicidad dios mío. Creo que voy a reventar de placer.

El camarero me sonríe y me mira de arriba abajo. Todavía no he entendido por qué se pronunció tu enfado al relatarte con mi especial manera, (todavía no sabes cuanto puedo ser en relato especial…) y con mi manera tan especial, sobre esos que me miran de arriba abajo. Todavía no he entendido por qué eso te enfada tanto. Los kayaks son abiertos. Que pena que los kayaks que alquilan en esta tienda de “deportes de aventura” sean abiertos. No tienen ni idea. Aventura no es hacer una salida tranquila de kayak. Aventura es estar colgada de un hilo a tu corazón. Que te encante la escalada, y que allí esté yo, colgada de un hilo, mientras tú sigues esa despeñada superficie conmigo colgando de cualquier manera… y que si ahora subes, que si ahora te caes, que si ahora me quemo en un abrazo arcano, que si ahora vuelves a escalar…

- ¿Y me pueden preparar para esta noche una caldereta para una persona? – la persona soy yo, pero eso entiendo que el camarero de la sonrisa lo sobreentiende…
- No, la caldereta es para compartir, dos personas mínimo – El de la sonrisa tiene el cerebro lavado por las estúpidas políticas de empresa y no se va a mostrar nada flexible… eso me empecina a insistir…
- ¿ Y si tienen una mesa de dos que les pida una caldereta, no pueden hacer la caldereta para tres y me sirven a mi esa tercera parte en un plato?
- No señorita, eso no lo podemos hacer, entienda que los clientes de la mesa de dos no comprenderían que...

Se de sobra que los clientes de la mesa de dos comprenderían que yo sola no puedo pedir caldereta… Se de sobra que se emocionarían cuando luego yo les invitara a su caldereta por semejante gesto de amor… Se de sobra que todo el restaurante se emocionaría al saberse invitado por mi a todas las calderetas de esa noche… Porque tú me has dicho que pruebe aquí una caldereta, y de repente solo vivo para realizar esa, mi misión.

Tengo la habilidad de explicarlo todo hablando, y de explicarme bien. Es un arma. Como mi particular forma de expresarme. Como mi particular gesticulación corporal. También son un arma. Confío mucho en ello. Por eso siempre supe que debería ser o actriz, o abogada. Si fuera explicando las cosas con el orden que siento, con todo lo que me viene en gana, nadie daría un duro por mi. Por eso tengo muy trabajada la habilidad de parecer coherente… Miro al de la sonrisa:

- Me traes otro cafetito, ¿porfa? – Mi voz suena muchas veces mucho más estúpida de lo que quisiera hacerla sonar. Mi voz suena tan estúpida como pretendo hacerla sonar… El de la sonrisa pregunta
- ¿Con leche? – Definitivamente, no entiendo la pregunta. Ese mismo camarero es el que me acaba de servir el primer café... Tengo ganas de contestarle que evidentemente, con leche, igual que el primero, que la gente no cambia de café así porque si. El tipo de café es un principio de vida. Un valor. La gente solo cambia de tipo de café si evoluciona hacia algo, o cuando le pasa algo grave. Te tiene que pasar algo muy grave para cambiar la forma que tienes de tomar el café. En cualquier caso, no en cuestión de un minuto. Decididamente, no entiendo esa pregunta. Fornells huele bien. Huele a sal y a la langosta que muchos han cenado ayer por la noche. Huele a sexo, y ahora huele a café. Sonrío al camarero. No asiento. Pienso que devolviéndole una misma estúpida sonrisa, lo entenderá todo. Sigo leyendo.

Me asaltan las ganas de irme ya a Binimel.la. Dejo 10 euros y libero la mesa. Benditos 2dias de vacaciones. Bendita soledad. No podría dar rienda suelta a tanto incomprensible capricho junto a nadie. Ayer visité Ciudadela corriendo. Ayer visité Mahon corriendo. Y Mercadal. Y Ferrerías corriendo. Y Alaior. Soy una turist-corriendo. Hago mi horita de footing, (la alargo a 1h30 o 2h00 por eso de parar a veces muchas veces para sacar fotos, respirar etc...) así. Hago sola lo que no podría hacer junto a nadie… Dios!! Me aburriría estar al lado de alguien como yo!!. Se trata de pasar 3 o 4 veces por las mismas calles, las mismas tiendas, las mismas aceras, las mismas personas (alucinadas, todo hay que decirlo)… Pero cuando he terminado mi inspección ya me se la ciudad de memoria. La ciudad me mira cansada. Sabe que la he expugnado. Asediado. Y agotada deja que la convierta en mi ciudad. Esta noche dormirá de un tirón. Eso que me debe.

Quiero otro café. Lo pido. Sigo leyendo. Escribo. Dejo otros 10 euros. Me voy de aquí.

Hace un sol bellísimo. He decidido que nunca en mi vida me tomaré una caldereta sola. No porque no pueda. Sino porque así lo acabo de decidir. Es una de esas cosas que, hay que compartir, para no ser rematadamente aburrida. La caldereta lleva el numero dos intrínseco. Viene bien sentirlo. El pelo me hace cosquillas en la espalda. Me encanta este viento. Amo haberme venido hasta aquí.

El de la sonrisa viene corriendo con el cambio.

Le sonrío.
Me sigue persiguiendo.

No lo entiende el muy cazurro, y eso que hablo su idioma.

Le vuelvo a sonreír.

Me escapo corriendo.

A
M
O


F
O
R
N
E
L
L
S
!
!
!
!

Cojo el coche y derrapo. Necesito escuchar música. Necesito conducir. Cala Pregonda. Leer, escribir, dormir, escribir, leer... Nadie mas que yo en mi mundo. Dormir. Leer. Cuanta felicidad.

Esta tarde vendré hasta aquí corriendo. Me encanta el viento. Hay muchísimo viento. Tanto que casi sale un niño volando. El viento va con ráfagas. Me quedo sola. Y me agrada mi sombra. Ella siempre está ahí. Respiro. El viento me limpia. Me limpia de lo fuerte que es. Me llena. Ya no soy yo, soy viento. Toda yo soy viento. Por fuera. Y ahora por dentro también. Soy capaz de volar. Es cuestión de cerrar los ojos. Vuelo. Ahora mismo vuelo. Al fin he sido capaz.

Vuelo de verdad.

Voy a limitarme a disfrutarlo.

Veo a tu mujer en cada esquina. Es una cara habitual... Esa coleta en alto...

Sigo volando.

No se como he llegado hasta aquí. Supongo, conduciendo. Que bonito es esto. Tengo ganas de llorar. Mierda. Estoy llorando a lágrima viva. Estoy caminando hacia cala Pregonda. El color rojo el verde. Los azules del cielo, los del mar... Veo como avanza mi sombra. En ella no se ve que lloro. En ella no lloro. Me gusta mi sombra. Es tan fuerte, es tan sólida. Es como yo sin mis defectos. Es como yo sin el detalle de mis imperfecciones. Mi sombra, cuando yo lucho, parece que lucha mas. Me encanta este viento que me despeina. A mi me deshace y amaraña el cabello. A mi sombra a penas si la despeina. Este viento me esta limpiando. Me estoy limpiando entera. Volveré nueva. Y volveré a empezar. Deseo ardientemente descubrir Cala Pregonda.

Me pongo en bolas. Es lo que tiene no estar en tu ciudad.

Es lo que tiene estar sola en una playa lloviendo. Con viento.

Leo. Duermo. Escribo. Grito. Lloro. Me baño. Aparece el sol. Aparece para mí sola.

Hola mi Sol. Te estaba esperando.
...

Me he levantado a las 7h30 porque el sol me quemaba la cara. Ayer fui a correr. Corrí, leí, escribí, leí otro rato y se me olvido ducharme y cenar. Hoy es otro día. Hoy si que me ducharé, después de correr... es decir, esta noche. A las 8h todo Fornells duerme. Solo la Palma parece que puede poner algún café. Hago tiempo disimuladamente, sin sentarme, de pie, para que no me toque a mi el primero de los cafés, con sabor a hierro. No aparece nadie. Empiezo a desear tanto el café que siento que me muero… Pienso muy muy fuerte “que se siente ya alguien y pida un café ” Sigo bordeando el bar. Mirando de reojo.Paseo lentamente. Vuelvo a de-reojo-mirar. El de la sonrisa me mira pensando que lo espero. Creo que piensa, y piensa, que quiero ligar. El cielo no me trae ese primer cliente... ¿¿qué le pasa hoy al cielo??? ¡que yo no aguanto más! Creo que no lo he pedido suficiente insistentemente. Me arrodillo. Me concentro. Nada. Alzo las manos. Empiezo a gritar.

QUE ALGUIEN VAYA A POR UN CAFÉ AL BAR LA PALMAAAAA ,... YAAAAAA

Nada.

El camarero ya no sonríe.
El camarero ha llamado a otros camareros que no tienen la misma sonrisa.

No puedo estar más nerviosa. Son las 8h20. Había olvidado que, para estos casos, siempre tengo un buen libro para leer. Siempre llevo varios libros encima. Uno de ellos es para estos casos. Me acerco a un banco del muelle y leo. Leo. Leo. Leo. Leo.

Leo.

Leo.
...

Mierda. Ya son las 10h.

Esto es bonito. Soy tan feliz. Me siento, muy tranquila, en el bar. Pido un café con leche, y un bocata de queso de Mahón. Leo otro rato. Nunca se parar así, en seco. Así de repente. No se nunca parar de leer... Si. Siempre "quiero más". No te preocupes, que me pasa con todo. Escribo otro rato. Veo a gente corriendo pasar. ¡¡Tengo ganas de correr yo también!! No. He quedado por la tarde con Anita. No puedo correr ahora también. Natalia se enfadaría. Sigo leyendo. Me río. Aída Argüelles es realmente buena. La chica que tengo al lado entiende, estoy convencida. Pero que entienda no significa que se haya fijado en mi... O si. Y las dos disimulamos. Estamos las dos leyendo. Bueno, yo leo de verdad. Porque no puedo parar leyendo... Ahora ya si. Ella lee y yo escribo. Me la imagino en el sofá de mi casa. Leyendo. Ella leyendo y yo escribiendo. Es bonita. Es más que bonita. Tiene una belleza celestial. Gestos de ángel. Seguramente sea un ángel caído del cielo. Decidido. He decidido que no la quiero en el sofá de mi casa. Tengo ganas de conducir. De subir a mi coche de alquiler y hacer kilómetros por esta hermosa isla, he topado con una cadena de música local que me pone todo lo que pido. Que hermoso día. Amo este día. Estoy enamorada de estar aquí. Solo pienso conducir y dirigirme hacia la Albufera des Grau. Ojala hasta allá hubieran 200 kilómetros. Conducir conducir, conducir. Le pido otro café al de la sonrisa. Me contesta "¿con leche??” Lo que tengo que aguantar. Me levanto y salgo corriendo.
...

Dios, que bonito es esto. Parece el fin del mundo y parece mi casa. Ando por las calles. Sola. Con sensación de plenitud. No consigo inspirar todo lo que quiero para llenarme de esto ahora. La nariz no me basta. Abro la boca. Quiero tragarme toda esta maravilla. La abro todo lo que puedo. La gente me mira y se aparta. Mejor, pues decía que me llenaba estar sola. Sola en este hermoso lugar. Me despido de Fornells, de sus barquitas, del café del hostal la palma, de las campanas de su iglesia, de sus piedras y el sonido del mar. De esta piscina natural que se convierte endemoniada con el viento. Me despido de su amor, de su olor a sexo, de lo que le he escrito. De lo que te he escrito a ti, porque necesito escribir al Mundo, y tu eres un buen filón para empezar con el Mundo. Para saciar mi urgente necesidad. Me despido de estos colores. Podría ser el Nilo. La gente corre. Curiosamente acabo de ver un tipo que estuvo el mismo fin de semana q yo en bcn hace 2años. Lo se porque lleva la camiseta de la cursa dels bombers. Que cursa aquella. Se me pone la piel de gallina al recordarla. De emoción. El Pla de San Mateo. Me ganarás de 15 minutos. Son demasiados 15 minutos para la misma distancia. Son demasiados 15 minutos para para 2 cuerpos que quiero como espejos. Son demasiados 15 minutos para que tu y yo seamos lo mismo. Seamos igual. Se nos confunda. Porque tu eres un toro. Y yo a tu lado parezco una ballena. A lo que iba. Me voy Fornells. Eres mío. Ya te he hecho mío. Y como pueblo mío, como lo es Cadaques, Cabo de Gata o Santa Gertrudis, muy pronto, volveré. Ahora solo quiero conducir. Adiós


Adiós

Adiós


Adiós


Coche, Albufera des Grau, Coche, parking aeropuerto de Menorca. Dejo coche. Avión. Que hermosa eres, Menorca. Hola nubes. Hola y hola nubes. Hola cielo. Cielo. Nubes y nubes. Dios… Ibiza. Se me eriza la piel de la nuca. Me galopean mariposas en el vientre. Ibiza. Que hermosa eres Ibiza... Ibiza Menorca, Menorca Ibiza y tiro porque me toca. Mi corazón se reparte entre las dos. En mi corazón hay amor para las dos Menorca, Ibiza... Ibiza Ibiza... Aterrizamos. Salgo. Ibiza, te respiro en el aire.

Hola mi amor. Ya he vuelto.

martes, 10 de agosto de 2010

De reflexiones ignífugas...

Al igual que Marina, al igual que Sofía, o que la mismísima Clara, donde quiera que estés ahora, no debes pensar que te he olvidado.

Fuimos sin serlo. Fuimos en una posibilidad. Fuimos en sueños y más allá de ellos. Y te noté tan cerca, que solo con tu mirada me amabas todo el cuerpo. Solo con mi mirada, te hacía una y otra vez el amor.

Y mi silencio me devuelve a mi introspección más latente, más segura. Me refugio en mi misma pues ahí consigo hallar mi máxima felicidad. Recordándote. Reviviéndonos. Transformándote. Pasando horas recorriendo los minutos que he convertido en eternos.

Y al fin, consigo vivir sintiendo en cada brisa de aire algo tuyo. En cada trozo de cielo, tu olor. En cada luz tu fuerza. Y a pesar de ti, sigo amando. Sigo amando mi nosotras, tu yo… y nos encuentro en cada línea que devoran mis ojos, ansiosos de una vida que he abandonado hace hoy casi dos años… encontrando destellos incandescentes de tu yo, de mi tú, de mi misma, de nosotras, por doquier…

“Aún conservo fragmentos de nuestro amor vertiginoso entre las grietas del dolor y desconsuelo. Aún tiembla mi cuerpo al recuerdo de tus manos suaves y el silencio tiene la voz de tu voz, cada imagen rescatada por la memoria es un poco de vida para mis ojos, que ya no son más sin los tuyos. Fuimos más que Sofía y Marina, yo fui tú y lo seré nuevamente. Por las noches me visitas en sueños, y odio el sol porque nos separa, porque te aleja de mi. Te perdí una vez, y te pierdo cada mañana en la que me muestra la inmensidad de tu ausencia”.

“Para Marina que,
de todos los personajes de esta historia,
El es único cuyo nombre
no he tenido el valor de cambiar”

Irene González Frei.

De reflexiones ignífugas

Dios… Todo lo que hubiera podido ser…

Hubiera podido ser la historia más hermosa vivida. Tú ser mi hermana. Más que mi hermana. Mi reflejo. Más que mi reflejo. Mi alma gemela. Y más que eso. Hubieras podido ser yo, y yo hubiera podido ser tú, en ese paso de los años que todo cohesiona. Que todo afirma, y eleva hacia un infinito nuestro, único.

Hubiera podido reconocer en tu mirada, todas las palabras no dichas. Solo con posar la mía en su profundidad. En su abismo de gata. Y entonces, a pesar de todas las penurias humanas y deshumanizantes, tu sola mirada me habría inundado en un remanso de paz, olvidando el todo. Reforzándome. Sosegándome. Lanzándome de nuevo a volar para volver a soportar cualquier cosa. Etérea ante el mundo. Esa profundidad de tus ojos que han entendido, únicos, mi sentir… jurándome, sin palabras en aquel pacto tácito, que solo y exclusivamente yo sería tu otra. Que tú serías mi otra. Y que solo era cuestión de esperar. Susurrándome a través de caricias que el tiempo era solo eso, tiempo. Y que algo tan intenso, ambrosía de Dioses, bien valía la pena tanto sufrir vertiginoso, tanto dolor y desconsuelo, tanto silencio, tanto esperar.

Hubiera podido ser la historia más hermosa vivida. Una pena que empiece y pare en mi imaginación. Que todo sea únicamente fruto de esta.

Dios… fue precioso ese soñar… y aún así, una vez los ojos abiertos, noto presionando en mi pecho un corazón, que ya no reconozco mío.

miércoles, 7 de julio de 2010

Primeros minutos de un día de verano

Para recordar mi mañana de 7 julio de 2010…

Hace mucho que no despierto de una zozobra, túnel, profundidad, o como quiera llamarse que me pesa y me hace resurgir de muy muy hondo… No. Ahora solo me ocurre si puntualmente tengo fiebre, e incluso así, resulta agradable.

Son las 6h00 y suena el despertador. De nuevo irrumpe entre algún sueño gracioso. Ligero. Veo de frente una imagen reflejada. Sonrío. Ahora algo más morena entre sábanas blancas. Fuera el cielo es muy azul. Me gusta esa imagen reflejada y me gusta la ligereza del despertar. La radio me cuenta multitud de asuntos externos. Es curioso como choca con la intensa intimidad que vivo esos primeros minutos de conciencia. Esa intimidad que me protege del resto del mundo. Es verano. Me gusta el verano. Me estiro. Es el segundo mejor momento del día. Me estiro largo y harto. Todavía se mezclan en mi cabeza frases sin sentido de alguna conversación, ahora en sueño-vela. Me paro a pensar. No entiendo nada de lo que pienso. Parecen retales de alguna conversación. Afino. Nada tiene sentido. Debe ser que sigo medio dormida.

Me levanto a hacer un pis (lo siento, es que estoy relatando a lo Azorin cada detalle de mi día), y me vuelvo a la cama porque tengo 30 min. para leer. Es el tercer mejor momento de mi día, y solo son las 6h10… Si no estoy muy perezosa, hasta me hago un café. Si lo estoy, será la primera y espero única transgresión a mi voluntad del día… y siempre esa vez me la perdono, y me instalo con mi libro elegido siempre muy a conciencia. En esta época me regalo Viktor Frankl. No se si me gustará, porque hay muchas cosas de la literatura que no soporto. Ayer terminé “la mujer de mi vida”, y a la cola van Jung, “el error de descartes” y Rafael Echeverría. Siempre alternando estas con las lecturas de por la noche porque, la noche, da pie a otras lecturas. Mucho tiempo ha, también, que no aparece en mis sueños esa araña… y esa, esa una pletórica sensación. “¿Cuántos libros te lees a la vez?” me preguntó recientemente “no se, depende” creo que dije aunque soy incapaz de recordar lo que dije porque en momentos así me quedo como anestesiada. Anestesiada por todo lo que querría poderle decir. Y es imposible en 5 min. Ni en 10. Es imposible en 3 horas. Son cosas que solo se pueden ver. No explicar. Y solo se pueden ver desde cerca. Desde una continuidad del tiempo. Desde una forma solapada de compartir una vida.

Vuelve a irrumpir. Sacudo su imagen de mis pensamientos y comienzo la lectura.


“Ben: “Camarero”, dije alegremente, “mi vida es perfecta, sólo le falta un cuchillo”.
Estaba desayunando con un amigo durante una de mis visitas periódicas a Londres, para dirigir la Orquesta Filarmónica. Oí que alguien se reía detrás de mí y, al volver la cabeza, vi una niña de unos doce años, que lucía un peinado típicamente inglés, como si antes de cortarle el pelo le hubieran colocado un cuenco sobre la cabeza. Nos sonreímos y proseguí mi conversación y mi desayuno.
Al día siguiente volví a toparme con la pequeña en el mismo comedor y me detuve a hablar con ella.
“Buenos días, ¿cómo estás hoy?”
Se incorporó levemente y levantando un poco la barbilla, me respondió sonriente
“Perfectamente” dijo
Más, tarde, cuando ya se marchaba con sus padres, le grité con malicia desde mi sitio “que tengas un día perfecto!”
“Así será” respondió como si fuera la elección más fácil y obvia de este mundo.

Y con estas palabras se internó en el universo de lo posible

(“Invitación a lo posible, Roz y Ben Zander, 2000)

La ducha es una capsula de ideas. De pensamientos. Canturreo en la ducha. Eso puede significar que, ya de buena mañana, soy musicalmente feliz. El derecho. La empresa. La pasión. Todo se mezcla con el sentimiento. Con la expresión. Con la solución de conflictos. Con la empatía. Con el reto. Si, el continuo reto. Con la solución de lo que la gente piensa son “problemas”. Los clientes. Este núcleo de atracción a tanta y tanta gente. Este bebé. Le crecen alas. Las alas de cada una de las personas que tengo. Lo mejor de lo mejor. Y la fuerza tan poderosa que resulta de que todas y cada una de estas personitas piensen en como pueden hacer para mejorar su trabajo, mejorarse a ellas, de crecer. Y dándoles capacidad de hacerlo. Y creer en ello. Esa es una herramienta tremendamente poderosa. Y el proyecto de que se suban a bordo proporcionándoles los recursos necesarios…

“Si una apisonadora baja por la calle hacían nosotros, tenemos 3 alternativas: una, no movernos y que nos aplaste, dos quitarnos del medio, tres, subirnos a ella y controlarla”

Mi visión. Mis pautas. Mis modelos. Mi Mapa. Mis inquietudes. Si. Mis continuas inquietudes…

Dependiendo del día, me plantaré en la oficina, o me iré a correr. Generalmente cuando he estado dándole tantas y tantas vueltas a la ofi, lo que necesito no es correr, sino plantarme a las 7h00 – 7h20 ahí dentro y crear, y plasmar mis ideas. Aunque no será la primera vez que he desestructurado mis pasos y me he ido a correr, y duchado después. Si me inclino por el deporte, a las 9h00 como muy tarde estaré preparando el día. Luego observaré como llegan las niñas con sus caritas de recién despertadas. Algunas tan puntuales, otras agobiadas porque se han vuelto a dormir. Les organizo el día, y voy a por mi segundo café. Es una forma de recibirlas aunque ellas, ellas ni se enteren.

Luego pasará el día, se tropezarán citas, clientes, preguntas, soluciones, juicios, contratos, visitas, preguntas, puertas y puertas que voy abriendo, trazando la estrategia, y cerrando cuando, al fin, he conseguido dar un fin. El mejor fin. Y se encadena satisfacción. Evidentemente hay días con fallos. Pero ahí es donde surge el “how facinating” y me hace pensar como jamás, sin ese fallo, hubiese podido pensar. Esas son las puertas más grandes. Sin duda.

Y está, por supuesto mi hermano. Ancla. A barbas de gato. Pues, como dice, también soy un ancla para él. (él no utilizaría nunca ese término… claro que no!!, cuando le hablo de creencias, y de mapas mentales, me pone la misma cara que cuando le hablo de sensaciones o de minerales…)

En la oficina sonará el lago de los cisnes porque esta semana, sin que nadie lo sepa, he colocado los CD en orden para que sea la semana de su autor. Pararé a una de las niñas que tendré delante haciendo cualquier cosa que debe urgentemente terminar “escucha, sabes quién es?” “me suena mucho”… “Es Tchaikovsky… precioso… creo que lo echan en Can Ventosa, voy a ver si hay entradas por internet”… “si, seguro, en internet está todo, quieres que lo busque?”. Y efectivamente. Estará en internet. El 18 de julio a las 19h30 en Can Ventosa. Lo apuntaré a conciencia en mi mapa/agenda de Julio. Julio parece la vía láctea. Quiero hacer, para variar, demasiadas cosas.

Luego me vendrá otra con acento gallego “jefa… con esta música no se puede trabajar… te lo digo en serio… me desconcentra…” “pero qué cara tienes galleguiña… qué cara tienes…”

Y vendrá mi padre, con algún cotilleo de algún cliente antiguo que está por ahí. Hoy jugará España. Y me hablará de . Y de política. Y de economía. Y aunque solo sea para poder acercarme más a él, me lo habré estudiado.

Luego, sonará algún mensaje… Me desorientará.

Al principio recibió mi abrazo con cautela, luego con abandono. Me estremecí. No era tan solo el contacto de su cuerpo, era la sensación de que por mucho que yo la estrechara, que la apresara entre mis brazos, nunca alcanzaría ese espacio solitario donde ella habitaba.

Inasible. En contraste con mi infrenable anhelo. Puede que por eso la haga, constantemente, crujir.

Vuelve a irrumpir. Vuelvo a sacudir su imagen de mis pensamientos. Termino otra lectura.

En alemán todo suena extraño y poco musical, hasta que lees algo tan dulce como mein Bettschatz, que en traducción libre quiere decir algo parecido a: “El tesoro de mi cama”. Descubrí esta frase releyendo un libro de Kundera y me dejó pensando...

Son menos veinte, miro el armario. Tengo la impresión haber salido del medievo y necesito vestirme de medieval, con un artefacto atado a mi espalda que guarde mis flechas… será muy difícil convencer a los clientes de que un elfo les puede asesorar legalmente. Es algo que no se entiende. Es difícilmente comprensible que un elfo sepa tanto de leyes y le apasione estudiar… Difícilmente entendible porque se nos ha educado bajo unos estereotipos muy cerrados… Me bloqueo por segundos… No. Da igual. Puedo ir de elfo disfrazado de abogado. Y en cuanto empiezo a pensar así, me visto tan contenta. Es cuestión de simplificar las cosas. Es imposible alinear la mentalidad de todos con mi mentalidad… Para seguir con este orden preestablecido por un ente gigante que desconozco. Yo también me amoldo y decido salir así. De vez en cuando pincho… y despunta mi personalidad.

No se es que momento giraré el día para que se torne en mágico. Me he despertado, un día más, como si fuera mi cumpleaños porque, siempre, fue un día especial y muy feliz. Y hace tiempo que no quiero ceñir esa felicidad a un solo día por año. Ese reflejo es, efectivamente, mi primer momento feliz. Ahora me toca girar las cosas y “rebotarlo” a mi entorno. Pienso en que momento será. Cualquier detalle es válido. Cualquier persona la presa adecuada. Es cuestión de apuntar.

En este momento del día es cuando empieza mi urgencia y todo se precipita. Quiero estar cuanto antes en el despacho. Mil pensamientos, también, se empiezan a mezclar. Los sueños aún recientes. Mi imagen protegible, con la tremenda fuerza de un solipsismo que ya no comparte una cama por obligación, las líneas de los libros, las ideas de la capsula de ideas, la ofi, mi fuerza, sus ojos, aquel momento que llegará de humanizarte y obtener mi libertad… todo bulle en mi interior y debo exteriorizarlo de algún modo… un vórtice de palabras que me va invadiendo a medida que me acerco con el coche y todo me es extraño. Floto. No conozco peso. Ni tiempo. Ni exterior. Solo soy yo, internamente desaforada.

“¿Y cuando escribes?” “no se, depende”. Es otra de las preguntas que no se pueden contestar así como así…