martes, 5 de enero de 2021

Ilusión a lo Frida Kahlo

 

No te voy a pedir un abrazo, y menos cuando tanto lo necesito. No te voy a pedir un “te amo”. Ni que me des la mano al pasear. No te voy a pedir que me beses, en privado ni en público. Ni frío ni apasionado. Ni que me mires con ojos que atraviesan. No te voy a pedir que te acuerdes de nuestro aniversario, ni que compartas conmigo tu cumpleaños, y menos que vayamos a cenar juntos para celebrar cualquier cosa que no celebramos.

No te voy a pedir que viajemos a lugares lejanos y mágicos juntos. Que emprendamos proyectos. Ni tampoco que me mandes ese mensaje balsámico antes de dormir. Y menos te voy a pedir que me mandes canciones.

No te voy a pedir que me escribas las palabras de los enamorados, ni que me digas que hoy estoy bonita, que me sienta bien el verano o que te gusta estar a mi lado aún después de discutir.

Tampoco te voy a pedir que me cuentes cómo fue en el trabajo, o simplemente tu día, que me echas de menos, o cómo estás. No voy a pedir que me des las gracias por las veces que te ayudo, ni que me pidas perdón cuando creo que fuiste duro. No te voy a pedir que me preguntes “qué tal hoy”, ni que me llames “mi vida”, ni mucho menos “amor de mi vida”. No te voy a pedir que me prestes atención cuando te cuento mis historias. No voy a pedirte que yo sea y sienta que soy lo más importante para ti a diario. No te voy a pedir nada de nada. Ni que sea tu incondicional. Ni que para siempre te quedes a mi lado.

 Porque si tengo que pedírtelo, ya no lo quiero.  

viernes, 11 de diciembre de 2020

Botella de anís

(Cómo sería una canción inglés traducida al estilo coúntry de Johny Prime, en knocking on your screen door mezclado con los pensamientos de Clarisse)



Ya perdí un amor por no llorar a tiempo. Ya perdí a un amor por mi botella de anís.


Ya perdí a un amor por llorarlo demasiado. Y por retener mi llanto también otro amor perdí. 


Ya me me hice la dura, por no aparentar tan débil, ya me hice la débil por no transmitir mi frialdad. 


Ya fingí para agradar a unos, ya fingí para provocar a otros. Y también para desagradar, ya demasiado fingí. 


Pero con quien nunca fingí, fue con mi botella de anís. 


Ya perdí otro amor por ayudarlo demasiado. Ya perdí al amor de mi vida por no saberlo ayudar.  Ya fallé a los que nunca me fallaron. Y ya me fallaron a mi todos los demás. 


Ya atravesé las fronteras del odio. Me retocé en el lodo del amor sin saberlo. Ya volé por encima de él sabiendo que me debía acercar. Me dejé humillar y humillé sin retorno. Ya me arrastré por el suelo y me volví a lenvantar. 


Ya me cansé de levantarme después de cada caída. Ya aprendí a arrastrarme sin dignidad dando por perdida la ocasión no perdida. Ya perdí lo mejor de mi vida por no arrodillarme, y ya mi ego me mantuvo erguida cuando debí aflojar.


Ya probé todas las drogas suicidas. Ya me suicidé para guardar el control. Ya me desintoxiqué con otras pastillas. Y aquí estoy hoy con mi botella de anís.


Ya tuve un día un coche, que no fue realmente mío, si no que era del banco, tanto del banco que finalmente el se lo quedó.


Ya tuve una vez una familia. Ya esa familia se cansó de mi. O porque vivíamos de alquiler, o por mi afición al anís.


Ya mandé mensajes a todos, por no mandártelos a ti. Ya te mandé los mensajes que nunca te debí escribir.


Puedo ver tu espalda, si ahora cierro los ojos. No hay nada más bello, que recordarte sonreír. Realmente hay cosas que echo de menos. Pero ahora lo daría todo, por volverte a ver reír.


Tardé mucho en darme cuenta, de que tú no tenías todas las respuestas a mis preguntas i quietas. Y que por muchas preguntas que tenga, nunca encuentro las respuestas en lo mundano, más si en mi botella de anís.


Y puedo ver tu cuerpo, si ahora cierro los ojos, desnudo y perfecto, ya no necesito más de tus fotos, con mi bótella de anís.


Y aquí estoy con mi botella de anís... 

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Mi último pensamiento - (a lo Mina)

 

Lo cierto es que no se por qué esta noche, todo lo que te quiero decir, lo escribo dentro de una canción. Lo sé, es lo mismo de siempre. Ni siquiera sé si la escucharás algún día o si ya estarás inmerso en una ficticia relación, recordando mi forma de amar.

Lo cierto es que esta noche que es inmensa y fría, me acompaña más que nunca lo hiciste tú. Ella me está regalando una agridulce alegría en la que transformo mi decepción de Azul. Y es que tu manipulación y tus malos días han terminado por chuparme la sangre y toda mi esencia vital. Y le suplico a esta oscuridad infinita que me devuelva la fuerza que yo sola no sé de dónde sacar.

Y si, cuando me haces algo que me bloquea, no te sé decir nada, ni siquiera un hola como estás, “hola como estás, bien, con esos pantalones grises y tu camiseta pistacho, hola bien, que tal que tal cómo estás”. Detalles que llevas hacia tus tormentas de rencores junto a todas esas palabras que nos han ido dañando cada vez más. Y ahora escuálidos en nuestros proyectos, temblorosas nuestras fundaciones, con un pasado que no dejo de cuestionar.

Como una recadera directa del cielo me acerco a tu infierno, insaciable, incansable, una y otra y otra vez más, sin importarme ninguno de tus numerosos desaires, tus ninguneos, ni tu forma tratar. Como un sicario contratado por mi contra ego me acerco a ti empujada por un yo que sé que me impide ser justa conmigo ni tener integridad. Y amándote en tu absoluto completo, y en tus diferentes personalidades vuelvo al ruedo convencida de hacerte reaccionar. Aunque eso me aniquile, me dañe y me transforme en un polvo que te canta esta noche y del que nunca te volverás a enamorar.

Lo cierto es que tienes razón, y siempre espero mucho y cosas que hoy no me puedes dar. Porque son cosas que se basan en aquel recuerdo que tengo de nosotros, en la ilusión de todos los momentos buenos, y en la manera en la que solo tú me hiciste volar.

Lo cierto es que sí, creí que eras tú, y ahora no sé cómo redireccionar, aquella brújula que me lleva a tu nombre de indio pagano, dibujos en tu cuerpo y esa manera de observar. Y si algún día he llorado, si algún día he gritado, si algún día me he enfadado, si algún día me he callado ha sido porque te he amado de verdad.

Lo cierto es que deambulo hoy por el cementerio de las emociones enganchada a la droga más fuerte que nunca vas a probar. Y es que eres la peor de las adicciones y yo ya sabes, nunca supe cómo ni cuándo parar.   

Lo cierto es que no sé por qué esta noche, todo lo que te quiero decir, lo escribo dentro de una canción. Lo sé, es lo mismo de siempre. Ni siquiera sé si la escucharás algún día o si ya estarás inmerso en una ficticia relación, recordando mi forma de amar. Pero este es mi último pensamiento, al menos en mis noches, que te pienso dedicar. Porque siempre voy yo. Porque tú nunca vendrás. Y porque prefiero mil veces estar concentrada en mi mundo, en mi Vida y sola, que ilusionada por algo que no fue verdad.

domingo, 22 de noviembre de 2020

Otra ilusión


Esta noche conseguí conversar con la Luna. Me dijo que está triste, porque el Sol ya no la mira, porque el Sol ya no la toca. Y yo le dije: ¡pero si tú eres La Luna!! Y ni yo la entendí a ella, ni ella me entendió a mi.


jueves, 22 de octubre de 2020

Definición del amor

El amor, la pérdida del yo a favor de la otredad.

-        - ¿Qué quieres que sean tus hijos de adultos? Preguntó padre.

-         - Quiero que consigan ser lo que se propongan ser.

-          -No – insiste – dime cómo los ves, ¿acaso médicos?, ¿arquitectos?, ¿abogados?

-         -No padre. Nada de eso, salvo que ellos lo decidan así. Yo querré enseñarles a conseguir aquello que se propongan, con trabajo y tenacidad. Y que ellos elijan por sí mismos. – Veo el gesto de disgusto y mueca de enfado de padre que cambia el tono:

-        -Así que elijes el camino sencillo, no te quieres cansar en educar-

-         -Al revés padre. Dejarles ser su mejor versión es el camino más difícil. Conseguir estar a su altura. Dialogar con ellos como adultos. Nunca fallarles. Nunca frenarles. Opine yo lo que opine, estar ahi. Incondicionalmente. Darles todas las herramientas del mundo. Y que consigan ser su mejor versión, en su máxima expansión – Ahí padre ya encolerizado, grita:

-         -No tienes ni idea. Un hijo con 18, 20 años no sabe elegir, no conoce nada de la vida. Eres tú que la que lo tiene que guiar. Tú debes prepararte y decidir su mejor futuro. Trazarle el camino que debe escoger en su vida. Cualquier otra decisión será un gravísimo error.

 



Ningún amor supera al que se tiene por un hijo. Ninguno. Ni la mayor de las limerencias. Ni el mayor de los Romeos, la más enjulietada de las Julietas. Ninguno de esos amores fatales de las canciones, ni los mayores de las películas ni el mejor de las novelas. El amor hacia un hijo los reduce todos a la nada.


Sin embargo, proyectamos muchas veces nuestras frustraciones en ellos. Como si de eso se tratara ser mejor padre: que ellos consigan todo aquello que no pudimos conseguir nosotros, sin importarnos el otro (nuestro hijo). No lo hacemos como un gesto de egoísmo. Al revés. Para conseguir todas esas cosas renunciamos a muchísimas más, realizando como padres actos heroicos con tal de darles a nuestros niños lo que nosotros consideramos lo mejor. En un acto de lo que nosotros pensamos es amor del bueno. Y. Somos estrictos cuando quisiéramos ser amorosos. Nos mostramos severos cuando en realidad los queremos arropar.


Pero. Yo creo. Y por eso lo digo así, yo creo: que el amor verdadero es el vacío de uno mismo a favor de un tercero. A favor de un hijo, porque pienso que esa es la mayor expresión del amor. Pero el amor verdadero puede ser extrapolado hacia cualquier ser amado, cuando se ama de verdad.


El amor verdadero no es un negocio en el que uno da a cambio de nada. Ni se da porque a su vez se necesita. Tampoco porque necesita dar. No es un acuerdo en el que uno completa a otro. Ni uno corresponde a otro. Tampoco es un intercambio entre una necesidad colmada. No se trata de amar algo que nos falta, esa carencia originaria con la que todos nacimos. El amor verdadero no conoce de yos. Es lo contrario al yo, al ego. En el amor verdadero no se trata de ir en favor de uno mismo. Porque si vas en favor de ti mismo en nombre del amor, lo que se hace es negocio. Y en ese caso en vez de amor verdadero, es un amor mercantil.


Pero. Los que creemos en el amor, sabemos que el amor es entrega. Porque importa más el otro. Y si importa más el otro, hay entrega. En el amor no se gana. Se da. Y cuando se ama verdaderamente, se va contra uno mismo, como dice SztajnszrajberY claro que a veces se sufre o se pierde. Porque nos retiramos para que el otro sea. Para que el otro se expanda. Pero no es sinónimo de sufrimiento o pérdida. Porque el amor verdadero no lo siente así.

En el amor verdadero, hay algo soberbio y absolutamente brutal, y es que se trata, como decía Theodor Adorno, de tener tú el poder de ejercer toda la potencia sobre el otro, porque el otro se expone y te muestra su completa debilidad. Y sin embargo, tú no avanzas. No muestras toda tu fuerza. Dejas que el otro sea. En su máxima expansión.


Y viceversa.

Y no tiene ninguna connotación trágica. Ni amputadora. Ni limitadora. Al revés. Porque es amor. Y es la única parcela en la que esto es así, posible.


Amor como ágape. Como retirada. Como prioridad infinita del otro. La pérdida del yo a favor de la otredad. En una humilde distancia en la que se renuncia a la fuerza y a la presión, para ver al otro en sí mismo, rodeado o creando su propio mundo, con una existencia propia en si misma que vamos a respetar.  


Y ese amor naciendo y renaciendo, evolucionando y transformándose y creciendo y volviendo a nacer a penas vaya a morir, una y otra vez tendiendo hacia el infinito, y así en la sucesión de los días.





lunes, 19 de octubre de 2020

Anne Sila (Lynda Lemay)


J'veux bien t'aimer mais comment est-ce que

J'peux t'aimer si je te vois pas ?
J'veux bien t'aimer toute chaste ou presque
Comme les curés qui se marient pas
Les soeurs cloîtrées qui se préservent
Pour un bon vieux Dieu qui se cache
J'veux bien t'aimer, bien sûr j'en rêve
Mais comment veux-tu que ça marche ?
J'veux bien me moquer du proverbe
Qui dit loin des yeux, loin du coeur
Dire que c'est faux, que c'est acerbe,
Que c'est exprès pour nous faire peur
J'veux bien m'endormir chaque soir
En me blottissant contre personne
Avec ton corps dans ma mémoire
Comme une mère grande qui pleure son homme
J'veux bien t'aimer, même jusqu'à croire
Aux éventuels avantages
De mélanger nos deux histoires
En perpétuel décalage
J'veux bien forcer tous ces hasards
Qui refusent de jouer en notre faveur
Et puis gagner la chance de te voir
Deux petites journées ou deux petites heures
J'veux bien t'aimer
Mais comment est-ce que je peux t'aimer
Si je suis pas là ?
Pour t'envelopper de ma tendresse
Et te consoler quand ça va pas, oui,
Je veux bien t'aimer de loingt
Le coeur tout plein de ton grand vide
T'aimer d'amour et de chagrin
T'aimer pour rien, les yeux humides
J'veux bien t'aimer, mais pour être franche
Je suis pas solide si je te vois pas
Je suis comme aveugle sans canne blanche
Ni chien guide, et sans ton bras
Pour traverser cette rue-là
Que l'on appelle l'océan
Pour traverser, mais jusqu'à toi
Y a pas d'arc-en-ciel assez grand
J'veux bien t'aimer, bien entendu
De toute façons, est-ce que j'ai le choix ?
Je suis piégée, je suis perdue,
Je tourne en rond, je t'aime déjà
Même si je sens que je m'éreinte
À te chercher les bras tendus
Dans cet effrayant labyrinthe
Trop compliqué et trop tordu
Je vais t'aimer, même si tout ça
C'est sans issue, c'est impossible
Et j'y croirai comme d'autres croient
Au petit Jésus et à la Bible
Je sais pas encore comment est-ce que
J'vais t'aimer si je te vois pas
Mais j'vais t'aimer, c'est une promesse
Est-ce que t'entends ce que je te dis là ?
Je vais t'aimer...
Je vais t'aimer...

jueves, 20 de agosto de 2020

La derrota

Decía Borges, que la derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce. 

Hoy toca ir de derrota en derrota. Hasta la victoria final. Creo que a eso le llaman resiliencia. Porque. Dicen. (Lo dice Babe Ruth) que no puedes ganar a alguien que nunca se rinde. 

Así Sea.



Quisieron enterrarnos, sin saber que éramos semilla.