martes, 3 de diciembre de 2024
Ilusión 111.025
miércoles, 27 de noviembre de 2024
He tenido un sueño
En mi sueño me lamías los tobillos y me leías, curioso, las plantas de los pies.
En mi sueño, recorrías mi espalda a besos y acariciabas mis pechos entregándote, exactamente, con la ternura que necesitaba. Despacio. Cálido. Me amabas. Te convertías en mariposa. En gato. En pez alado, sobre mi. Convertías mi piel en lava de un volcán que nacía en tus entrañas y pronunciabas con tu boca mis palabras. Y mi nombre. Que se alzaba por encima de todos los males que un día en esta tierra fueron. Por encima del bien, también. En mi sueño tus pensamientos bailaban con los míos tangos de medianoche, elegantes y apasionados. Tus ojos mantenían con mi mirada interesantísimas conversaciones, y mi pecho rebosaba de confianza invadiendo al tuyo con mil soles por doquier.
Tuve ese sueño ayer.
En mi sueño eras puro y yo etérea. Nos reíamos al volar por encima de todos los rincones de la tierra. Allá está Arabia. Allá París. Y hacías una parada en cualquier lugar para tomarme la mano y suavemente, hacer que pise con mis pies descalzos, la tierra, para recordarme, de vez en cuando, caminar. Entonces mi piel se expandía hacia el horizonte de tus sueños y nos volvíamos a elevar creciéndome de nuevo las alas. Y volvías a besarme en mi estallido de carcajadas que te hacían reír a ti también.
Ese sueño, tuve ayer.
En mi sueño me amabas pura y simplemente, como nunca antes habías sabido hacer.
Pero desperté.
Te vi serio. Atesorando con recelo aquella caja oscura en tu interior.
Recordé que hacía tiempo que ya no me besabas, que ya no me abrazabas. Que ya no existía ese amor ni esa pasión.
Lo lamenté, añorando mi sueño.
Te sonreí. Aún te amaba.
Y te dije adiós.
viernes, 15 de noviembre de 2024
domingo, 10 de noviembre de 2024
Un abrazo
jueves, 24 de octubre de 2024
Ángel caído
lunes, 21 de octubre de 2024
Ilusión 111.024
viernes, 12 de enero de 2024
El primer paso
El primer paso.
Quisiera que diera ella el primer paso.
Lo sé. No suele ocurrir así.
Sin embargo yo quisiera.
Que el primer paso ella diera.
Que fuera ella que viniera a mí.
Yo, ya ves, no me atrevo.
Y me paso la vida entera.
Intentando encontrar la manera.
Pero no hago nada luego.
El primer paso.
Quisiera que diera ella el primer paso.
Y después yo, gustarla.
Y después yo, hablarla.
Acercarme, enamorarla, sin asustarla.
Y decirle todas esas palabras de amor.
Sin que suenen como palabras de amor.
Pero que lejos de mi, entienda que son palabras de amor.
El primer paso.
Quisiera que diera ella el primer paso.
Sé que puedo morir esperando así.
Puedo soñar cada noche y vivir.
En un continuo fracaso.
Sueño que un día me la encontraré.
Como siempre ocurre, me la cruzaré.
Y como todos los días, ella me dirá “hola”.
Como todos los días, yo contestaré “hola”.
Solo que esta vez.
Ella me tomará del brazo.
Ese es el primer paso.
Y me llevará a su casa.
Donde haremos el segundo paso de amor.
Y no saldremos de su habitación.
En la que me desvelará todo su cuerpo.
Y sabré si en mis sueños acierto.
El calor de su aliento, su entonación.
La primera palabra.
Me gustaría que dijera ella la primera palabra.
Me vale una palabra cualquiera.
Una palabra muda, un gesto sin palabra.
Por la noche, también sueño.
Que ella me hace un gesto.
Entonces yo la entiendo.
Y la tomo a ella del brazo.
Y es ese nuestro segundo paso.
Y a partir de ahí, juntos a la par.
Entramos en una casa llena de niños.
Que me llaman papá.
(versionando a Claude Michel Schönberg)


